¿No hay gorditos felices?

Sí, obviamente si tienes sobrepeso puedes llevar una vida feliz. Bajar de peso no significa que los problemas se resuelvan o que sea equivalente a encontrar pareja, trabajo, hobbies, etc. Sin embargo, el bajar de peso sí contribuye a un sentimiento de mayor disfrute de la vida.

En consulta, hemos visto muchos casos en los que los pacientes llegan diciendo “yo soy un gordito feliz” y al platicar con ellos se encuentran muchos elementos por los cuales tienen razones para ser felices, sin embargo, existen otras razones que parecieran limitarles disfrutar plenamente. Normalmente, han estado en la búsqueda de llegar a un mejor peso casi toda su vida, pasando por múltiples dietas (formales, informales y en su mayoría “soluciones mágicas”), en varias ocasiones siendo mal tratados por diferentes especialistas y han experimentando sentimientos de frustración y falta de capacidad o fuerza de voluntad por subir de peso nuevamente o por bajar tan sólo unos gramos después de una semana de grandes esfuerzos.

Muchas veces también hemos encontrado que esta frase de ser “gordito feliz” tiene que ver con el deseo, sí de llegar a un mejor peso (si no, no querrían iniciar una dieta) pero sin dejar de comer alimentos que saben que les hacen daño o no quieren dejar de disfrutar la comida como lo han hecho hasta esos momentos, volviéndose entonces una frase que asoma la resistencia a cambiar hábitos al pensar que cuando dejen de comer como lo venían haciendo, quitarán una parte esencial de su vida que por un lado entienden que les hace daño, pero por otro no quieren renunciar, sin darse cuenta de que no se requiere de renunciar, se requiere de cambiar (que es diferente); y también es una de las razones por las cuales buscan estas “soluciones mágicas” que les confirman los sentimientos de que no les funciona ponerse a dieta: ilusión por bajar de peso sin tener que dejar de comer nada ni hacer ejercicio. (Nota: las soluciones mágicas, por mejor que suenen, no funcionan).

Y podemos decir, con todo conocimiento, que cuando logran bajar de peso existe una gran confesión: “no era tan feliz”. ¿Por qué? Porque al lograr esta pérdida aumenta su sentimiento de logro, de autocontrol, autoestima y comienzan a disfrutar desde comprarse ropa hasta la ligereza con la que se mueve su cuerpo, resultando en mejor autoimagen (en todos los sentidos) y de actividades como jugar con los hijos, actividades recreativas, seguridad en sí mismos, etc.

Entonces ¿son felices? Sí y no.

Todos tenemos un punto que queremos mejorar y por el cual tal vez hemos luchado gran parte de nuestra vida. Ese punto se convierte como una piedra en el zapato que al caminar, nos lastima. Nuestro recorrido puede ser muy bueno, pero algo nos molesta para poderlo disfrutar plenamente. El decir “ya lo acepté” es como dejar en nuestro zapato esa piedra que nos raspa continuamente; con el paso de los años nos podemos acostumbrar a ella, pero eso no significa que no nos sentiríamos mejor si lográramos sacarla.

Si eres un “gordito feliz” te puedes preguntar: ¿por qué has estado buscando bajar de peso? ¿cómo te has sentido cuando después de grandes esfuerzos no logras esa meta? ¿en qué te está limitando el peso? ¿por qué no han funcionado tus intentos? ¿el tener peso de más es como tu piedra en el zapato?

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