Antojos

No podemos evitar que se nos antoje algo pero sí podemos tomar el control y “ganarle” al antojo, evitando que el antojo nos controle a nosotros.

Un antojo es un deseo intenso y generalmente temporal que necesita ser satisfecho. Los antojos suelen desencadenarse por un estímulo real que fomenta el deseo.

Es importante es comprender que los antojos no duran por un tiempo prolongado. Podemos sentir un deseo urgente de consumir algún alimento y pensamos que lo tenemos que tener inmediatamente pero también podemos entender que si le damos suficiente tiempo, el antojo va a desaparecer. Los antojos se pueden controlar si se aprenden a manejarlos y no necesariamente tenemos que responder a ellos con comida que no necesitamos. Al principio, será un esfuerzo mental, pero poco a poco se puede convertir en una conducta automática.

Es esencial saber que los antojos no van a desaparecer de nuestra vida, los tendremos siempre, por lo tanto más bien es elegir cuándo responder a ellos y cuándo no, dependiendo de las consecuencias que nos traiga el ceder en esos momentos. Por ejemplo, cuando estamos en la etapa de pérdida de peso, seguramente el satisfacer nuestro antojo interferirá con nuestro deseo de bajar los kilos extras que tenemos, pero si ya estamos en mantenimiento, ceder de vez en cuando no tendrá grandes repercusiones.

Como no van a desaparecer, cuando elegimos resistirnos ellos, lo mejor que podemos hacer es distraernos. Si nos fijamos bien, el deseo comienza sólo con la idea y después se va intensificando, si no lo cumplimos podemos ver que pasado unos minutos, empieza a disminuir esta fuerza y dejamos de sentirnos incómodos; si nos distraemos en esos momentos, lograremos reducir la intensidad con más rapidez. Cualquier cosa que ocupe nuestra mente podrá ayudar.

Una manera útil de manejar el antojo es decirse a uno mismo “tengo un deseo real hacia algo en este preciso momento, pero no lo necesito de inmediato; puedo tenerlo o no después, pero sé que no lo necesito en este instante” o “no me voy a morir sin ello y nada malo va a suceder si no me lo como ahorita, puedo o no decidir tenerlo más tarde”. De esta manera se mantiene el futuro abierto y disminuye la ansiedad.

Ayuda también recordar que la comida “no se va”, va a estar ahí esperándonos cuando sea el momento indicado y en algún momento la podremos consumir sin culpas ni consecuencias mayores.

Algunas sugerencias:

  • Antes de ceder al antojo, con reloj en mano, toma unos momentos (puedes decidir 5, 10, 15 minutos) para valorar tu decisión y los resultados a largo plazo. Toma unos momentos para recordar cuáles son tus metas. Ya sea que lo consumas o no, lo harás de una forma más consciente y aceptarás las consecuencias negativas o positivas con más responsabilidad.
  • Mientras piensas en qué decisión vas a tomar, huele alguna esencia, eso te puede distraer también de tu antojo.
  • Recuerda distinguir entre deseos y necesidades. Si has seguido tus tiempos de alimento seguramente será sólo un deseo y verás que tu cuerpo realmente no necesita que le des más energía. ¿Es el deseo por algo dulce? Puedes consumir alguna bebida sin calorías.
  • Aléjate del antojo y evita tener comida innecesaria a la mano
  • Aplica el “sólo por hoy” o “sólo por estos momentos”. Recuerda siempre que sí puedes

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