La Comida para Calmar la Mente

Cualquier frustración nos puede hacer comer de más y lo que nos hace comer descontroladamente un día puede ser diferente a lo que nos hace comer la siguiente vez, por lo tanto, es difícil encontrar ese único disparador y es que en realidad, ese “disparador” no se encuentra afuera de nosotros, sino, en nuestro interior: es la forma en cómo nuestra mente y nuestro cuerpo responden a las frustraciones de la vida.

En los días que presentamos esos deseos intensos de comer de más, puede ser que en realidad estemos agobiados por alguna situación, no encontremos la forma de superarlo inmediatamente y que creamos (inconscientemente) que comer evitará algún desastre emocional ya que temporalmente nuestra mente se distrae disminuyendo esa sensación incómoda, es decir, la “apagamos” por unos instantes.  Por lo tanto, no es la fuente del problema lo que nos hace comer de más, sino la frustración que sentimos cuando pensamos en lo que nos está molestando.

Ahora bien, nos puede pasar que ante las mismas frustraciones seamos capaces de manejarlas mejor unos días que otros y es que es normal que unos días nos encontremos más fuertes emocionalmente, pero posiblemente seamos personas sensibles y preocupadas y que algunas cosas nos puedan molestar más que a otros.  Cuando se juntan varias de esas cosas molestas, particularmente si estamos cansados o agobiados, nuestra sensibilidad puede aumentar sintiéndonos más vulnerables.  Es entonces cuando una parte de nosotros hace sonar una alarma que nos indica que estamos abrumados.  Por lo tanto, podemos decir que la falta de control sobre los antojos son reflejos de emergencia.  Esto significa que sentimos que tenemos que comer para evitar algún desastre emocional, apagando nuestra mente.

Lo que necesitamos hacer es cambiar este patrón para poder controlar nuestra forma de comer, sino, nuestras mejores intenciones de limitarnos en la alimentación se verán truncadas:

Podemos cambiarlo mediante la experiencia repetida de que el dolor que estamos prediciendo no es tan poco aguantable, frustrante o imposible de manejar.  Tenemos que probarnos que no va a ocurrir ningún desastre si interrumpimos este reflejo el tiempo suficiente para tomar una pausa y pensar en qué es lo que nos está molestando.  Nos lo tenemos que probar una y otra vez hasta que estemos totalmente seguros.

La siguiente ocasión en que te sientas abrumado y se dispare el deseo de comer piensa: ¿qué desastre emocional estás prediciendo que estás buscando la comida para calmar tu mente?

Fuente: Shrink Yourself

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