Depresión

¿Cómo se siente la depresión?

Cuando estamos deprimidos vemos y sentimos la vida de manera diferente.  Pareciera como si una tela delgada gris nublara nuestra mente y todo lo que percibimos pasara por esa tela filtrando los colores.  Es entonces cuando nos sentimos profundamente tristes, sin energía y en varias ocasiones, sin encontrarle sentido a las cosas; por lo tanto, se pierde el interés por diversas actividades que antes nos podían gustar o motivar.  Es como si necesitáramos una grúa para poder empezar a movernos y que nos empujara a salir de la cama para comenzar o para rendir durante el día, pensando “no tengo ganas de hacer nada”.  

Nos damos cuenta que ya no nos concentramos igual, nuestra atención se está viendo afectada, estamos sumamente distraídos pensando y dándole vueltas a preocupaciones, a lo mal que nos estamos sintiendo, a lo solos que nos encontramos o a la poca comprensión de los demás sobre nuestro estado.  Podemos olvidar cosas tan sencillas como dónde dejamos las llaves del coche o qué hicimos con el boleto de estacionamiento hasta asuntos más importantes como fechas de entrega de algún trabajo.

Se nos puede quitar el hambre o por el contrario, se ve aumentado nuestro apetito.  Y en cuanto al sueño, a veces no podemos “pegar el ojo” y en otras ocasiones podemos dormir por horas y horas.

La percepción que tenemos de nosotros mismos es pobre, pensamos que no podemos hacerle frente a todos los problemas de la vida, estamos preocupados por el futuro pero las ideas negativas que tenemos de nosotros mismos nos nublan los aspectos positivos que cualquier persona alrededor pareciera ver con más facilidad y es más, nos pueden preguntar continuamente: “¿por qué te sientes así si tienes todo?” o peor aún, la famosa frase “échale ganas”.  Sintiéndonos culpables, cada vez más solos y enojados; es como un barril sin fondo que no podemos llenar presentando un gran vacío.  Llega un momento en que no queremos hablar, no queremos sentir, no queremos hacer, no queremos ¡nada! y nos encontramos sumamente irritables.

Depresión

Sentimientos profundos de tristeza, vacío, soledad, pérdida de sentido de las cosas, culpa, irritabilidad, poca energía, preocupación por el futuro, dudas sobre nuestra capacidad, ideas negativas; sueño, apetito, atención y concentración afectados. 

Todos estos síntomas pueden variar en intensidad y no se refieren a un estado de ánimo pasajero de tristeza; en la depresión dichos sentimientos son cada vez más intensos, duraderos y pueden interferir el funcionamiento diario, actividades sociales y/o laborales.  Pero pensamos que algún día se pasará o cuando por alguna razón se nos levanta un poco el ánimo, creemos que en realidad no estamos deprimidos, es sólo tristeza; sin embargo, pasado un tiempo, nos volvemos a sentir así.

Cabe resaltar que este estado no se va a quitar por sí solo.  Por más que imaginemos que llegará un “alguien” o “algo” a rescatarnos o que con el tiempo pasará, la realidad es que somos nosotros los que tenemos que tomar cartas sobre el asunto y buscar la forma de atendernos, de resolver.  Dejar pasar el tiempo sólo puede agravar los síntomas y ese “alguien” no va a llegar a menos de que nosotros lo busquemos.  Es nuestra responsabilidad.  Por más que se pudieran esforzar las personas que nos quieren y se preocupan, no les va a servir de nada si no queremos ayudarnos a nosotros mismos y por más buenas que sean sus intenciones, no suelen tener las herramientas que necesitamos para salir adelante y sólo provoca en ellos impotencia y frustración, y en nosotros culpa y enojo.  Puede ser que necesitemos medicamentos o alguna terapia psicológica y sí existe la posibilidad de sentirnos mejor, pero tenemos que dejar entrar esa posibilidad.  Muchas veces llevamos tanto tiempo así que ni siquiera podemos imaginar cómo es sentirse de otra forma.  O siendo sinceros, puede ser que en algún momento este estado nos genere “ganancias secundarias”, es decir, algo “bueno” estamos obteniendo de la situación (por ejemplo, la atención de una persona importante para nosotros).  Sea lo que fuere, se tendrá que investigar seguramente en una psicoterapia y tenemos que dar el primer paso.

Con esto, se puede entender por qué cuando presentamos depresión es difícil seguir un tratamiento para perder peso.  Nuestra energía está depositada en otros asuntos que cuando llega la hora de hacer la dieta ya estamos sumamente cansados y lo dejamos “para después” o no podemos evitar ceder a nuestros antojos, lo que a su vez nos deprime más pues pensamos que no tenemos “fuerza de voluntad”.

Asimismo podemos sentir gran necesidad de consumir chocolates, café o productos altos en carbohidratos.  En parte, esto es porque nuestro cuerpo percibe que “necesitamos energía”, aunque más bien estos “antojos” tienen que ver con nuestros neurotransmisores y los tenemos que ajustar seguramente con algún medicamento.

Puedes contestar el siguiente cuestionario para saber si presentas depresión.  Es importante mencionar que este cuestionario es sólo una guía y no se utiliza para ningún diagnóstico:

https://goo.gl/forms/GKdZpm67n0gAmL5p2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s