Una evaluación antes de una dieta

Cuando tenemos sobrepeso u obesidad solemos estar en búsqueda de dietas que nos ayuden a bajar de peso rápidamente ya que podemos perder la motivación cuando realizamos un gran esfuerzo para ver sólo una baja de gramos a la semana.  Muchas veces suelen ser dietas muy drásticas y que no son supervisadas por médicos especialistas.  Al principio se baja muy bien, para después “atorarse” o empezar a sentirse mal.  O aún peor, comenzamos a tomar pastillas “naturales” que a la larga pueden tener consecuencias importantes.

Pero nos hemos llegado a preguntar ¿por qué no bajo de peso como quisiera?

Y es que existen un sin fin de factores que pudieran estar influenciando nuestra dificultad para perder peso y si ya estamos en la búsqueda de un tratamiento, lo ideal es empezar bien, dejar de gastar en soluciones “milagro” y comenzar a tomar responsabilidad de nuestro peso, pero sobretodo de nuestra salud.  Iniciar un tratamiento que nos brinde la posibilidad de ser el último que realicemos.

¿Por dónde comenzar?

Aquí viene la importancia de realizarse una evaluación completa e integral antes de iniciar cualquier programa.  Esto nos permitirá conocer cuál es nuestro mejor tratamiento y determinar las posibles causas de nuestro peso y de la dificultad para perderlo.

Una evaluación completa requiere contener medicina, nutrición, psicología, pruebas de laboratorio y si es posible, prueba genética.

Medicina

El médico verá nuestro estado de salud general y detectará posibles padecimientos metabólicos.  Cuando presentamos sobrepeso u obesidad, tenemos mayor riesgo de presentar enfermedades relacionadas con el exceso de grasa, por ejemplo, resistencia a la insulina, hígado graso, cor pulomare, SAOS, hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, síndrome metabólico, hipotiroidismo, hipertensión arterial, etc.  Muchas veces enfermedades silenciosas y que no sólo requieren pruebas de laboratorio, se necesita el conocimiento clínico de un médico especializado tanto para diagnosticarlas como para tratarlas al mismo tiempo que se va perdiendo peso.  ¿Aún no se presenta ninguna enfermedad? igual se necesitará a un médico para prevenir y vigilar cualquier tratamiento que estemos realizando, por ejemplo, si se inicia un esquema cetogénico, es importante llevar el control de electrolitos en sangre y para esto, nuestra mejor opción es contar siempre con un doctor. ¿Sabías que si presentas resistencia a la insulina tendrás mayor dificultad para bajar de peso?

Se tenga alguna enfermedad o no, el médico será esencial para determinar el mejor tratamiento a seguir dependiendo de nuestro estado de salud y del exceso de peso que presentemos.  ¿Requerimos dieta, cirugía, vitaminas, suplementos alimenticios, medicamentos?

Nutrición

La nutrióloga experta requiere conocer nuestras características y hábitos tanto para su corrección como para saber cuántas calorías consumimos y cuántas gastamos y realizar un programa que nuestro cuerpo “aguante” en cuanto a la restricción alimenticia.  También saber si presentamos alergias a ciertos alimentos o algún padecimiento, ya que si tenemos, por ejemplo, problemas renales existen alimentos que no podemos consumir o requieren ser dosificados.  ¿Tenemos diabetes? La nutrióloga también se encargará de una adecuada alimentación tomando en cuenta el suministro de insulina.  Como se puede observar, no sólo es que nos dé una dieta, requerimos de una alimentación totalmente personalizada que nos ayude a cumplir nuestros objetivos: perder peso al mismo tiempo que cuidamos nuestra salud.  Recordemos que lo importante es perder grasa sin menoscabar músculo.

Psicología

¿Sabías que cuando se presenta depresión puede haber un aumento en el deseo incontrolable de consumir chocolates o alimentos altos en carbohidratos? ¿que cuando presentamos ansiedad nuestra “fuerza de voluntad” se ve afectada para poder apegarse a una dieta?  Muchas veces se piensa que no hay razón para una evaluación psicológica cuando se va a iniciar una dieta porque “no tiene nada que ver”.  Por el contrario, existen muchos factores psicológicos que influyen en nuestra pérdida de peso o apego a un esquema alimenticio, tales como baja en dopamina o serotonina, estrés, hambre emocional, trastornos alimenticios como atracones, comedor nocturno, comedor compulsivo.  Factores que si no se corrigen al mismo tiempo que se hace una dieta, nos pareciera imposible seguirla culpándonos por nuestra poca disciplina cuando en realidad son cosas que se pueden corregir y no tienen nada que ver con esta supuesta “fuerza de voluntad”.  Pero para lograr esto, es imprescindible detectarlo y aquí es donde entra la evaluación psicológica.  También, el psicólogo detectará los hábitos de salud importantes para cambiar que permitan que la pérdida de peso sea a largo plazo.  Y sí, es parte fundamental para determinar en conjunto con el médico y la nutrióloga cuál es el mejor tratamiento a seguir.

Pruebas de laboratorio

El médico determinará cuáles son las que tenemos que realizarnos para detectar en sangre nuestros niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa, electrolitos, así como función hepática, tiroidea, etc. y tener mayores elementos para un buen diagnóstico.

Prueba genética

En resumen es como tener nuestro manual.  Con ella podemos conocer el porcentaje de grasa, carbohidrato y proteína que requerimos de acuerdo a nuestra información genética.  También el tipo de ejercicio que deberíamos de realizar y elementos como: si nuestro metabolismo es más lento, si no presentamos sensación de saciedad, si tenemos riesgo a padecer ciertas enfermedades, si somos acumuladores de grasa, si somos susceptibles a adicciones (por ejemplo, a la adicción a la comida), si presentamos ansiedad por carbohidratos, si presentamos mayor debilidad por comer debido a nuestro estado de ánimo, cómo nos adaptamos al estrés, entre muchas otras cosas más.

En conclusión

Realizarte una evaluación integral antes de iniciar un tratamiento es indispensable para conocer cuál es el mejor programa para ti cuidando tu salud y contando con mayor probabilidad de éxito.  También es como realizarte un check up que, por cierto, importantísimo realizarnos uno anualmente.

Uno gastará más en seguir intentando dietas milagrosas y “baratas” que al final no nos brindan resultados a largo plazo que gastar de una vez por todas en un tratamiento médico y tratar el sobrepeso y obesidad como lo que son, enfermedades crónicas, progresivas, multifactoriales y que pueden desencadenar otros padecimientos que mermen más nuestra salud.

 

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